AZUL
Llegamos a la cabaña al terminar la cena, estoy tan cansada que creo que me dormiré en cuanto toque la cama. Este día me ha parecido eterno por la cantidad de cosas que hicimos, sin embargo, me lo he pasado de maravilla en compañía de David. Salvo por el mal momento que me hizo pasar su ridícula exnovia, el resto del día fue perfecto.
—Este día ha tenido cincuenta horas —digo, mientras arrojo mis tacones por el lugar.
—Y aún no termina —sugiere, recordándome lo que dejamos pendiente.
—Lo sé —respondo.
De inmediato despiertan mis ganas de él y lo beso tomándome mi tiempo. Empiezo a cogerle el gusto...