Vicky
Los últimos rayos del sol iluminan la tarde, mientras que yo me pregunto si será prudente pasar la noche aquí, en medio del desierto, en una cueva llena de recuerdos que una vez fueron hermosos, y hoy son asfixiantemente dolorosos.
Una suave brisa mueve mi cabello y mis fosas nasales se abren al reconocer el aroma inconfundible que me hace estremecer y, no de la mejor manera.
—¿Cómo me encontraste? —pregunto sin necesidad de voltear a ver al protagonista de todas mis desgracias.
—No fue difícil seguir el rastro de odio que dejaste en tu camino —habla sin novedad, como si no supiera el daño tan grande que me...