Bostezo, y se estiró a sus anchas, hasta que sintió unas piernas unidas a las suyas.
Era Barbara, estaba durmiendo plácidamente acurrucada a su pecho. ¿No esperaría a que ella se durmiera para luego dormir él en el sofá?, Solo basto estar al lado de ella para dormir largo y tendido, pero es que con ella era todo diferente.
Se levantó con cuidado de no despertarla, y se dió cuenta que una enfermera estaba monitoreando los signos de ella en la máquina.
—Buen día señor Adams.— dijo ella de forma coqueta.
—¿Como esta mi esposa?— le pregunto de manera tajante, le daba igual si queria coquetear con el, en su...