[SANTIAGO]
—Amor, respira como te han dicho en el curso de preparto.— Le pido mientras que conduzco lo más rápido que puedo.
Escucho como inhala y exhala de manera más pronunciada, pero sigue quejándose del dolor. —Estoy intentándolo.— Dice y puedo notar el miedo en su voz, el mismo que tengo yo por no saber bien qué hacer. Estaciono el auto en la entrada del hospital y a toda prisa voy hacia su lado para ayudarle a bajar del auto.
—¡Ayúdeme por favor!— Le pido a un hombre que trabaja en el hospital que está allí. —Mi esposa esta con contracciones.— Le explico al ver que no reacciona.
—Entiendo, ya...