Al día siguiente, Hariella se encontraba en la oficina de su empresa. Ya era de tarde. Debido a las discusiones, el proyecto de la alianza entre Industrias Hansen e Industrias Mars, habían quedado a un lado. Pero era un tema relevante y también era una excusa, para volverse a encontrar con Hermes.
Hariella cogió el celular, se aclaró la garganta y le marcó al número de Hermes. Esperó pocos segundos y la llamada fue recibida.
—Aló —respondió Hermes con tono neutro—. ¿Con quién hablo?
—Sabes con quién hablas, no te hagas el tonto, que no lo eres —dijo Hariella con arrogancia.
—Pienso que se ha equivocado de número, señora.
Hariella...