Las manos de Cristian comenzaron a jugar entre sí mientras veía a la señora Camila.
—Por favor, déjeme hablar con Lorena, estoy muy preocupado por su estado. ¿Por qué pelearía con alguien? No entiendo. Necesito saber si está teniendo problemas —suplicó el joven.
La señora Camila se cruzó de brazos y parecía que no tenía intenciones de cambiar de parecer.
—Lorena es así, rebelde y descabezada, a ella no le importa nada —exclamó la mujer—. Era raro que no se estuviera metiendo en problemas y anduviera de pelea en pelea.
—No, Lorena no es así —replicó Cristian—. Ella no pelearía con alguien si esa persona no la está atacando, algo...