Las olas del mar comenzaron a volverse violentas, pero las sirenas parecían más preocupadas por los hombres en la playa que por la tormenta que venía mar adentro, parecía que las luces se reagrupaban en la orilla del muelle y yo nadé hasta Meredith.
—Yo iré contigo a rescatar a Walter —le dije, el agua salada se metía en mi boca y me ardía el cuerpo, de seguro la pelea con Jack en la estación de policía me dejó algunos raspones. Ella negó con la cabeza.
—No permitiré que vayas —dijo, tenía los ojos oscuros ensombrecidos y yo la tomé de las mejillas, ella soltó a Jefferson, Coraima lo tomó...