Capítulo 14.
Un beso con sabor a condena.
Narrador omnisciente.
Mientras que un lobo suspiraba de felicidad dejando de lado el que casi pierde al amor de su vida y que con ella se hubiese llevado a sus hijos él se acomodó a un lado de ella colocando una mano en la cintura porque de esa forma sentía más cerca a sus hijos como a la madre.
Ares quería disfrutar de esta sensación una que jamás sintió.
Pero en otro lado en una mansión se encontraba un hombre preocupado por su hija él se arrepentía de lo cruel que se había comportado con ella tanto en la manera de hablar...