Tropecé con el suelo de piedra y casi caí y por eso me tiró del pelo aún más fuerte. Caminamos hacia una plataforma elevada, pasando por varias oficinas con computadoras instaladas en bancos de escritorios. Desde el exterior del edificio asumí que todo el lugar era una casa. Una casa que estaba fuertemente custodiada por hombres que llevaban artillería pesada. Eso le da un efecto de prisión. Ahora, desde las habitaciones por las que pasamos, está claro que aquí trabajan otras personas. Hay gente dentro ahora, hombres y mujeres trabajando como si fuera un trabajo de todos los días. Estas personas trabajan para la Orden, por muy normal que parezcan,...