Olivia
—Ya voy—dijo Alessandro y yo supe que él no debería hacerlo.
Se echó la chaqueta por encima y saltó al fuego para venir a buscarme.
Sé que acaba de suceder, pero mi cabeza está tan liviana y mi mente tan nublada que parece que fue hace mucho tiempo. El humo que me rodea es tan fuerte que apenas puedo pensar. Apenas puedo respirar. Apenas veo.
Las explosiones anteriores me tiraron al suelo y de repente, el humo venía del espacio debajo de la puerta. Intenté usar la lámpara para llamar a la puerta para que alguien la abriera, aunque dudaba que hubiera alguien cerca. No había nadie aquí cuando...