VERÓNICA
A la mañana siguiente salí del ascensor caminando hasta mi puerta, al entrar enseguida me dejé caer al suelo a la vez que suspiraba.
Quería creer que el accidente de Drey había sido casualidad y que no tenía nada que ver con ese psicópata que me perseguía.
Recientemente lo había ido a ver al hospital pero ya le habían dado de alta, no sabía dónde vive y me sentía mal por no saber de él, aunque la enfermera que lo había atendido me dijo que no había sido nada grave.
Por lo menos eso me calmaba.
Mis brazos soltaron mis piernas y mis manos cayeron al suelo topándose con...