La cabeza de Rachel cae hacia atrás mientras se ríe, sin verse afectada por el desaire intencionado de nuestro viejo compañero de cabina.
_ Especialmente esos.
Todos empiezan a reírse. Todos menos Tillie, que estudia sus uñas con el ceño fruncido.
Me inclino para susurrarle a Katie: _¿Otoño me dijo que se mudó de tu cabaña?
_ Oh sí. Por muy feas que se pusieran las cosas entre ella y Lorraine cuando tú estabas cerca, después de la broma que los chicos le hicieron, se pusieron diez veces peores.
Arrugo la frente.
_ ¿Qué broma? _Los ojos de Katie se agrandan.
_ Oh, ¿no te contaron sobre su pequeño club...