El largo pasillo y corredor del tercer piso estaba lleno de cuerpos, algunos Egan los reconocía pues eran hombres que habían trabajado para él y para su tío durante años. Otros, eran rostro meramente familiares de los hombres de
Artem que apenas acababa de conocer. Pero era desgarrador ver cómo aquella batalla a muerte había ocurrido gracias al rencor de un solo hombre, su sed de venganza que había arrastrado consigo tantas vidas de hombres que solo intentaban hacer su trabajo y no morir en el intento.
Egan miró con decepción y completa tristeza a cada uno de los cuerpos de allí, intentando distraer la atención de Katya para que...