Katya estaba completamente frenética mientras intentaba atar su bata de baño. Egan, por su lado, estaba sereno y calmado, ajustando una toalla sobre su cintura. A Katya le distraía por completo la vista de su pecho desnudo, sobre todo porque ya sabía la sensación de este contra su piel desnuda y el suave, rítmico y fuerte latido del corazón de Egan. Pero ella verdaderamente se pudo haber esperado cualquier cosa salir de los labios de Egan sobre lo referente a una sorpresa, pero no una fiesta.
– ¿Cómo que una fiesta, Egan? –Exigió saber Katya mientras tomaba lo primero que consiguiera de ropa en su habitación y la tiraba sobre...