Egan había odiado dejar a Katya sola durante tantas horas, habían sido en total casi medio dia. Pero él sabía que al final valdría la pena. No ese mismo día, ni el siguiente, pero a penas regresaran a Sacra Corona valdría la pena ver la cara de felicidad de Katya.
Al regresar al edificio, Egan entró escoltado por sus guardaespaldas Duncan y Leo. Su tío, Elian, estaba justo en la puerta fumándose un cigarrilo, pero apenas vio a Egan parecía que en realidad estaba esperándolo era a él.
Egan gruñó cuando su tio le bloqueó el paso. Obviamente, era evidente que sí estaba esperándolo.
– ¿Dónde estabas? –Preguntó Elian.
–...