De regreso en la habitación, me siento en la orilla de la cama y me empiezo a quitar las botas, en eso, las marcas de mi brazo brillan y aparece mi ancestro, que resopla con fuerza para después tumbarse sobre una de las sillas que esta por ahí.
—No hagas mucho ruido, mi esposa está durmiendo.
—Me impresiona que te hayas casado con una hibrida.
—¿Tienes un problema con eso?
—No lo digo como algo negativo, sino todo lo contrario... es un milagro que uno logre vivir.
—Lo sé— Respondo con seriedad.
—Lamento tu perdida.
Decido no contestar y me termino de quitar mi ropa, la dejo sobre una cómoda,...