Antes de que el hombre caía al suelo, me bajo de él y me sacudo con fuerza, luego miro a mi cuñado y me acerco a él. El pobre se termina desplomando en el suelo y suelta largos jadeos, enseguida me acerco a él y olfateo su rostro.
—Gracias por la ayuda, cuñada.
—De nada.
—Reese... debe sentirse humillado de que unos simples humanos me hayan sometido.
—No, claro que no— Recupero mi forma y enseguida me fusiono con Mue para enseguida empezar a curar sus heridas. —Estaba preocupado por ti y me dijo que te cure y que entre los dos se encarguen de estas personas.
A lo lejos...