—Mira, si lo que quieres es tener un buen sexo, ve a buscar a otra parte, porque de mí no vas a conseguir nada y menos porque tengo novio y no pienso engañarlo, ni contigo ni con nadie.
Suelta una fuerte carcajada y me mira por encima de su hombro, luego me jala hacia adelante, caigo al suelo sobre mi brazo izquierdo haciendo que un quejido de dolor se me escape. Molesta, miro hacia Rowan, lista para reclamarle su brusquedad, pero él enseguida se pone encima de mí, abriendo con tosquedad mis piernas y colocándose entre ellas, restregando su miembro contra mí.
—¿¡Que crees que haces?! ¡Apartate, Rowan! — Grito...