No puedo evitar reírme por sus palabras, deposito un pequeño beso en sus labios y sigo mirando su rostro, esperando ver si encuentro otro nuevo, pero no veo nada nuevo, todas son viejas conocidas.
—¿Cómo te sientes? ¿Necesitas hablar?
—Me sentía mal cuando estábamos juntos, pero cuando te miraba a los ojos, sabía que eras tú... sabía que no estaba haciendo nada malo y todas esas emociones negativas me abandonaron.
—Me alegro mucho, me siento más tranquilo sabiendo eso.
Nos damos pequeños besos y al final terminamos repitiendo lo de anoche. Lamentablemente tuvimos que retener nuestro deseo, ya que, si fuera por nosotros, seguiríamos toda la mañana y parte de...