Sé que Reese no me dijo que nos movamos, pero dadas las circunstancias y de que puede sentir mi aroma, sé que él me va a encontrar. Caminamos con mucha cautela por el lugar, tratando de evitar los caminos iluminados. De momentos nos detenemos cuando vemos a algunos hombres armados caminar, dando aviso que algo malo ocurre en el coliseo, apenas se van seguimos andando.
Una vez que estamos afuera nos escondemos en un lugar abandonado y nos quedamos ahí esperando al resto. Mientras esperamos, apoyo mi cabeza sobre el hombro de Rowan y un pequeño bostezo se me escapó.
—Duérmete, seguramente te despertará tu marido cuando venga.
—¿Seguro? Porque...