Antes de que pueda acercarse más, Gabriel lo para poniendo su mano delante de él, lo mira por unos instantes y luego me voltea a ver, con el ceño fruncido. Su expresión se ha entristecido, da unos pasos atrás haciendo que yo retroceda.
Miro hacia abajo y me doy cuenta de que he enterrado mis uñas sobre su brazo derecho, del miedo que me ha provocado ese tipo. La última vez que sentí algo así, fue cuando mi suegro peleo contra el líder de los hombres gatos, pero incluso él, no emite un aura de poder tan impresionante como la de este tipo, lo de él... está a otro nivel....