—¿Donna, que sucede? — Reese se angustia al ver que no le digo nada, pero se pone peor al escuchar los gritos de miedo de Karla.
—Nada, m-me tengo que ir.... nos vemos.
Sin esperar a que me conteste, cuelgo la llamada, tirando el teléfono sobre mi escritorio, luego me acerco a más a la ventana y la abro, dejando que el enorme cuervo de plumas moradas oscuras se pose sobre mi antebrazo. De forma cariñosa le acaricio la cabeza, haciendo que él cierre los ojos y de forma sorpresiva suelta un fuerte graznido haciendo que salte en mi lugar. Un fuerte resoplo se me escapa, pero sigo acariciando al...