—Podría encontrar algo aquí ¿No crees? Parece que recién abrieron y no parece un lugar muy conocido.
—No perdemos nada con entrar.
Ambas nos encojemos de hombros y entramos llenas de curiosidad. Miramos los estantes al igual que los percheros, la tienda tiene una increíble variedad de disfraces, desde unos muy inocentes y tiernos, hasta unos muy subidos de tonos y eróticos, me da mucha pena ver estos disfraces con la señora cerca, que me aconseja e incluso me recomienda usar algunos muy sexys.
—Que preciosos.
Me enseña un disfraz de enfermera algo decente, ella lo vuelve a poner sobre el perchero y sigue husmeando, yo no entiendo como es...