Me río como una tonta al recordar eso, él tiene razón... casi me voy de cara al suelo mientras subíamos las escaleras. Llegamos a la habitación y me deja en la cama, luego regresa a la puerta y la cierra con suavidad. Cansada tomo mi forma de zorra y me meto entre las almohadas, procurando no ponerme en medio.
—Descansa, Donny.
—Tu igual, descansa.
Apaga las luces y luego se mete entre las cobijas, yo asomo un poco la cabeza y le miro con mayor atención, cuando duerme, pone sus brazos por debajo de su nuca, su respiración es tranquila y suave. Salgo de mi escondite y me siento en...