Llegamos al comedor y vemos a la pareja desayunar, al vernos nos dedican unas enormes sonrisas y nos invitan a tomar el desayuno con ellos. Al recordar lo ocurrido ayer, mi rostro se pone rojo de la vergüenza y me tapo la boca asustada, Reese por su parte se ríe de mi expresión y se pasa a sentar para desayunar, yo todavía sigo parada como una tonta.
—Vamos querida, tienes que comer algo ya que ayer no comieron ni cenaron.
Queriendo dejar el asunto atrás, también tomo asiento y me dispongo a comer; es verdad... no hemos comido nada desde ayer y la verdad es que me hacía mucha falta...