—¡Vamos cari! — Grita a la distancia mientras agita su mano.
—Nos vemos en la noche, cuidate y procura comer.
—Sí, tu igual cuidate.
De forma tímida le doy un pequeño beso en los labios, pero él coloca su mano sobre mi nuca, profundizando el beso y alargándolo por un rato. Cuando nos separamos, siento mis mejillas calientes, pero con una enorme sonrisa en los labios.
—Nos vemos luego y tu igual cuidate mucho.
Me alejo de Reese y corro hacia el portal, antes de atravesarlo, veo como mi esposo y mi primo se van para ir a entrenar, espero que él se esté tomando enserio el entrenamiento de mi...