Suelto una risa nerviosa al darme cuenta de que Reese ha captado mis indirectas, paso uno de sus mechones de pelo detrás de su oreja y lo observo con mayor detenimiento, le cuento que mi hermano y mi hermana heredaron el color de ojos de mi padre.
—¿Tu heredaste los de tu madre?
—No, herede el color de ojos de mi abuelo o al menos eso es lo que creo porque no lo conozco, de hecho, no conozco a ninguno de mis abuelos, tampoco sé si tengo tíos o primos.
Reese acaricia mi mejilla con delicadeza, observando con atención el color de mis ojos; para ser honesta, me encanta el...