Una risa nerviosa se me escapa y me termino entregando a sus brazos, nuestra ropa ha quedado esparcida por toda la habitación al igual que las almohadas, aunque el clima es frío, en la habitación hace bastante calor... demasiado diría yo. En poco tiempo me encuentro gritando su nombre entre gemidos y jadeos, llena de placer.
El sol se asoma por la ventana, golpeando de forma un poco brusca mi cara, refunfuño y me tapo hasta la cabeza con las sábanas, me giro a mi derecha y me encuentro con un torso bien esculpido, al principio me asombro, pero luego recuerdo lo que pasó anoche y una pequeña risita se...