Ella finge sollozar de forma amarga mientras sus amigas la consuelan, miro hacia el resto de personas y veo a Adrián entre la multitud, pero él no se acerca a ella para seguirle el juego, sino todo lo contrario, se mantiene alejado y al margen.
—Eso no es verdad— Doy un paso al frente. —No soy una hija de la luna y tampoco le hice esa herida a su hija a lo gratis— Volteo a verla con seriedad. —Dile la verdad, dile lo que estabas haciendo esa vez.
—¡Yo no te hice nada, siempre me has odiado! — Grita de forma dramática.
—No seas ridícula Bianca, si no te odie...