Mi madre mantiene esa enorme sonrisa en su rostro, pero la forma en como tiene cerrados los ojos, parece que le está dedicando una sonrisa burlona a su consuegra, le tomo del brazo y la aprieto con suavidad, tratando de que desvanezca esta expresión cuanto antes, pero mi madre es mi madre y disfruta del momento por un rato más hasta que la señora Margo desaparece por una esquina.
—No pensé que fueras a contestarle de esa forma, creí que esa mujer te daba miedo.
—¡Me da miedo! — Exclamo en voz baja y temerosa. —Pero ni ella ni nadie va a impedir que les presente a la familia a...