Empujo mi puerta con intención de cerrarla, pero él, es más fuerte y se abre paso dentro de mi departamento.
Los años han hecho mella en él. Siempre ha sido alto y desgarbado, su cabello esta encanecido y sus ojos oscuros siguen teniendo el mismo brillo lascivo que tanta repugnancia genera en mí.
—Lárgate de mi casa—me esfuerzo en ser fuerte, aunque por dentro esté a punto de derrumbarme.
Pone sus manos en la cintura y me estudia antes de chasquear sus labios.
—Hace mucho que esperaba verte hija—dice lo último con mofa
—¡Vete a la mierda! —exclamo furiosa—¡Lárgate! —continuo todavía en la entrada. No soy estúpida para quedarme encerrada...