A veces, nos olvidamos que la vida es de constantes cambios. Que en ocasiones estás arriba y en menos de un segundo, abajo.
La cuestión, es saber asumir esos cambios y tenemos dos opciones; quedarnos a llorar en un rincón o levantarnos, plantear la cara a los problemas y salir adelante. No importa quién o que te haga daño.
Y es por eso que decidí tomar cartas en el asunto y seguir adelante.
Ayer cuando Derek dejo mi casa, pude ver la tristeza reflejado en sus ojos, pero me dejo claro que no va a rendirse. No voy a negar que me hizo feliz que no lo hiciera.
Lo amo....