De vuelta a la cama
David se había despertado justo como ya lo había imaginado. El descubrirse en una habitación sumida plenamente en la oscuridad, cuando normalmente se encontraba iluminada por una lámpara de noche que iluminaba tenuemente el espacio, le ocasionó una reacción sin control que irrumpió con un grito estridente que cortó el rumor candoroso de esa lluvia hasta que Ethan y yo corrimos a su habitación.
Fue necesaria la presencia de Ethan, quien le aseguró que todo estaba bien y que no había nada que temer, que David volvió a recuperar la calma y al poco tiempo se logró dormir una vez más; sin embargo, antes entregarse...