Una pequeña traición
Me sentía engañada y burlada de cierta manera, pero no tenía forma alguna de como quejarme en esa situación. Mi castigo era asistir a un almuerzo soñado con el hombre de mis sueños en el lugar más lujoso de la faz de la tierra.
Una traición se había consumado y no había nada que yo pudiese hacer. “Ladrón que le roba a ladrón tiene mil años de perdón” decía un proverbio de sabiduría popular. Yo era una traidora ahora siendo traicionada por el amor de mi vida.
―No se vale ―le dije cuando me senté delante de aquella mesa adornada de manera espectacular y esplendorosa con una...