—¡Lo siento, Genevieve, pero... ¡estás embarazada!—grité, saltando de alegría mientras la expresión de Genevieve cambiaba de nerviosismo a felicidad. La abracé, chillando felicitaciones. Estoy tan feliz; ¡mi hermano va a ser papá y finalmente seré tía!
—Entonces, ¿cuándo se lo vas a decir a Michael?—pregunté.
—No lo sé—dijo, aún sonriendo.
—Quizá se lo diga esta noche cuando regrese.
La miré radiante mientras ella inconscientemente se acariciaba su vientre plano.
—Bueno, cuanto antes mejor, porque tendrás que hacer una cita con el médico, además de que no sé cuánto tiempo podré contener esta feliz noticia—chillé.
Gen se rió de mis locuras aunque asintió en acuerdo. Después de terminar nuestro té, me...