Esta revelación me dejó sin palabras. ¿Por qué demonios le haría eso a mi madre? Parece que todos los hombres de esa familia son unos completos idiotas. Juro que le daré su merecido en cuanto entre por esa puerta. No le digo esto a mi madre, porque sé que intentaría detenerme. La abrazo y le digo:
—Está bien, mamá. De todas formas, él no te merecía.
De alguna manera, siento que esto es culpa mía; si no hubiera abierto mi bocota aquel día, nada de esto estaría pasando.
Mamá y yo salimos de la habitación del hospital y llegamos al vestíbulo. Ella va a la recepción para firmar mi salida....