Mi mente cada tanto se iba a Sia, nuestros ratos juntos y los divertidos momentos a su lado. También los malos momentos, la vez en la que tuvo una leve sobredosis de LSD, cuando casi pierde su carrera por un maldito profesor enfermo e incluso las tontas discusiones con sus padres que la hacían llorar. Era una chica genial y creo que siempre me dolerá el que ya no este.
Recibí un cheque por correo con la cantidad de $3.800, sin nombre ni remitente, sólo con un sello. M.R. Sí, la chiquilla se hacía responsable. No hacía falta que lo hiciera dado el hecho que el mismo día del entierro...