A Carolyn se le llenaron los ojos de lágrimas cuando vio al hombre hecho un ovillo frente a la puerta. Nunca había imaginado que un hombre como él, nacido en el lujo, dormiría en el frío suelo. Cuando ella se agachó y su mano encontró su hombro expuesto, él estaba demasiado frío al tacto.
-Cariño, por favor, ¿por qué hiciste esto?
Ella lloró e inmediatamente intentó levantarlo del suelo, lo que parecía imposible debido a su peso, que era mayor que el de ella. Debería llamar a las criadas, pero ¿por qué debería hacerlo? Sería muy vergonzoso. Ella usó todas sus fuerzas, pero solo pudo levantarle el hombro. Los ojos...