-En primer lugar, quiero que me perdones.
La sintió ponerse rígida bajo su toque y sonrió un poco.
La confusión rebuscó en su mente y se sintió como un sueño si no fuera por el hecho de que su mano sobre su muslo se sentía real. Aaron estaba actuando de manera extraña y Carolyn no podía adivinar por qué.
¡Algo estaba mal con este hombre! Pero no podía decir que era eso exactamente.
-¿Por qué? -preguntó mientras apartaba la mirada, obligándolo a soltar su barbilla.
Aaron se rió entre dientes.
-Por robarte de tu novio, pero créeme, no tengo malas intenciones contra ti. Entonces, ¿me perdonas?
Cualquier mujer guardaría rencores...