Ximena ya conocía cada mancha en las paredes, cada grieta en el piso de tanto recorrer esa bodega, se sentía asfixiada en esas cuatro paredes, el desespero amenazaba con desgarrarla, si no fuera por su bebe no resistiría esa situación. Recordó las clases de Yoga para embarazadas, se sentó en posición de loto a meditar para intentar calmarse, incluso imagino que hablaba con su bebe que le decía:
—mamita, por favor, sé fuerte, de la misma forma que lo has sido todos estos años.
—si mi bebe, vamos a salir de esta, papito ya viene a rescatarnos.
Se imaginó que con su respiración absorbía luz que los purificaba, sintió que...