Ximena no se podía mover, sentía que se ahogaba. Por un momento tuvo fe en que Ángelo, aparecería de la nada a golpear a este tipo, pero eso era improbable, debido a que ya no eran nada. Estas emociones revueltas desencadenaron que las lágrimas se desbordaron. Erik las vio o las sintió y se levantó agarrándose la cabeza con ambas manos, dio varias vueltas como si fuera una modelo en pasarela, para terminar arrodillado frente a ella y le suplico:
—perdón Ximena, malinterprete todo y me deje llevar por el deseo. Considere que te estabas haciendo la difícil, hay mujeres que lo hacen. Además, tú empezaste. Ya me estaba quedando...