Estábamos en el consultorio de la obstetra, esperando a que nos dijeran el sexo del bebé.
—Pues no, este bebito es penoso y cierra sus piernitas fuertemente — nos dijo y luego señaló con la flecha en la pantalla. Yo no pude evitar una sonrisa y Arlen se quedó mirando fijamente la pantalla.
—No se preocupen, para este tiempo el sexo del bebé no siempre puede verse correctamente. Las medidas y todo está perfecto para un bebé de quince semanas. ¿Me acompañan? —señaló hacia su escritorio que estaba en la esquina opuesta de la consulta. Me dio un papel para limpiarme el gel y luego de acomodarme la ropa caminamos...