—Ellos, ¿están enojados conmigo? — cuestione lo que era obvio.
—Se llaman Antonella y Carlisle, son personas con altos morales, y, por supuesto, les sorprendió demasiado saber que tenían un nieto ya casi por cumplir los cinco años, se molestaron, por supuesto —
Realmente me sentí mal por ellos, supongo que no era sencillo de asimilar el enterarse repentinamente que tuvieron un nieto que no tenían idea de que existía y que su madre, por decisión propia, no les dejo conocerlo antes.
—No. Ellos están enojados conmigo. Antonella, mi madre, me preguntó qué te había hecho para que tú no me dijeras nada y por qué nunca les dije que...