Narra Ciara:
—Ethan, abre la puerta, pero pregunta primero — le pido a mi hijo pensando en quien mas venia a enterarse del chisme.
— ¿Quién? —
Escuché.
—Tu papá —
Contestaron. ¡Ay no! Llegó temprano, lo esperaba para cenar, después de todo, Arlen me amenazo con ser literalmente parte de la vida de Ethan y, claro, esta noche era especial para ellos ya que seria la primera vez que cenarían juntos.
—Hola, Ciara —
escuché la voz de Arlen cuando ingresó al apartamento.
—Mami, mira, ya regresó papi —
La alegría de Ethan se expandía por el aire y yo, por supuesto, me sentí enternecida por ello, después de todo, nada era más importante que la felicidad de Ethan, así que será mejor que me empiece a acostumbrar a la presencia de Arlen.
— ¿Ya comiste papá? Mamá hizo macarrones con queso, son nuestros favoritos, ¿verdad que te vas a quedar un rato con nosotros, por favor, di que sí —
Ethan casi se inca para pedir aquello, y yo, me sentí demasiado incomoda, pero tan solo sonreí. No tenía interés de pasar tiempo con Arlen, cada que lo veía era para mi el recordar mi gran error y estupidez, pero, como dije, tenia que comenzar a acostumbrarme, por el bien de Ethan.
—Claro, si a tu mamá no le molesta —
Dijo él viendo la cara que hacía y miraba como me sonreía, rayos, de verdad este hombre no pensaba dejarme las cosas tan fáciles.
—No. claro que no me molesta. Lávate las manos, Ethan, no quiero que te enfermes —
Solicité, no podía desilusionar a Ethan, así que tan solo respire hondo y me senté a esperar que aquella noche no me resultara demasiado incomoda.
—Creo que yo también tengo que lavármelas —
Convino Arlen.
—Ven papá, yo te llevo a lavártelas —
Le dijo Ethan muy seguro. Comimos tranquilos, Arlen estaba muy a gusto con Ethan, aunque se sentía el ambiente tenso, parecía que Ethan y él se conocían de toda la vida y no solo de unas horas atrás. Cuando terminamos de comer, Ethan le dijo a su papá que les tocaba recoger la mesa porque no ayudaron a ponerla y entre los dos recogieron la mesa. Vi el reloj, eran las siete.
—Ethan, es hora de bañarte — le dije.
—Pero mamá, hoy no me quiero bañar — replicó haciéndome una cara de gatito que, el sabía, me derretía sin remedio. Arlen empezó a reírse.
—¡Por Dios! Hace la misma cara que mi hermana. Eso le va a encantar —
No supe que decir, realmente yo no sabia de quien hablaba, nunca conocí a su familia, en realidad, no conocía nada de Arlen Chadburn salvo que había sido jefe de mejor amiga, que era millonario y, claro…que yo me embaracé de el en una noche de borrachera…era vergonzoso.
—Supongo que es verdad lo que dices — le contesté con fingida indiferencia, no quería saber de quién eran los gestos de mi Ethan, era doloroso pensar en ello porque me recordaba que hice todo mal y arruine gran parte de la infancia de mi hijo por ello, Ethan tenía tíos, otros abuelos, y yo…lo prive de todo eso por miedo.
—Lo siento, peque, pero en esta casa hay…
—Reglas, ya lo sé, mamá —me contestó. — pero me puede supervisar papá, él nunca lo ha hecho —
Me dice y yo, no me siento segura de ello.
—Preferiría hacerlo yo, otro día que te chequea tu papá, ¿está bien? — le dije esperando que ambos entendieran mi incomodidad, pero, evidente, eso no pasaría.
—Si no hay problema con eso, me encantaría hacerlo yo —
Dijo Arlen con una sonrisa. Ambos me miraron esperanzados, esperando que permitiera aquello, y yo, me rendir. Era una facilona, pero ver a esos dos hombres haciendo esa cara me dejaron sin poderme negar.
—No sé —
La cara de Ethan acabó por convencerme.
—Tienes que ver que no se deje jabón y se talle bien. Enseguida le llevo su ropa al baño, ha estado resfriado y estuvo algo constipado — le dije a Arlen quien sonrió y asintió en respuesta. Por dios, en verdad ambos eran idénticos. Fui a la recámara de Ethan, tomé su pijama más nuevas, unos calcetines, la toalla y salí resignada a tener ahora al padre de mi hijo metido en mi vida, en mi casa.
No, no es cierto, no salí resignada, estaba enojada, confundida, llena de muchas emociones encontradas. De un día para otro este hombre…este intruso, ya formaba parte de la vida de Ethan y tambien de la mía, y aquello no se sentía bien. Y ahí en mi pecho había una que me negaba a reconocer. Reconocer esa en particular no sería una tarea sencilla.
Cuando terminaron con el baño salieron y Ethan le pidió a Arlen que le leyera su libro favorito, era uno del Dr. Seuss, "The cat in the house". Le aconsejé a Arlen leyera lentamente y se dormiría rápido. Mientras, yo me puse a limpiar la cocina, necesitaba distraerme, no pensar en nada. No me di cuenta en qué momento entró Arlen a la cocina hasta que estaba a me gritó:
— ¡Buuu! Solté el plato que estaba secando y se rompió.
—Perdón, pero tenía que hacerlo —me dijo, mientras me daba una de esas sonrisas torcidas que le conocí aquella noche, y que, había amado en todo instante que duro esa velada.
Momento, ¡yo no amo nada de Arlen Chadburn! Por dios, ni siquiera lo conozco, no se nada de nada sobre él. Le di una media sonrisa y me agaché para recoger los pedazos del plato roto y el, tambien hizo lo mismo, sin embargo, y como era de esperarse de un millonario, se cortó con uno de los vidrios. Rápidamente corrí al botiquín para sacar alcohol y un curita y comencé a limpiar su herida y cubrirla. En todo momento sentí su pesada mirada de ojos azules sobre mí, y yo, evité lo mejor que pude el verlo, no quería mirarlo, no lo quería en mi casa ni tampoco en mi vida…pero no tenia mas remedio que aceptarlo.
—Ya está, ahora, debo terminar de limpiar la cocina, si no te importa puedes esperarme en la sala — le dije y el, tan solo sonrió de nuevo.
—Muy bien, te esperare Ciara, me gustaría hablar contigo —
Terminé lo que me faltaba y le dije que se sentara en una silla, en la pequeña cocina de mi pequeño hogar, nada comparado al palacio que tenía por departamento.
—Entonces, ¿de qué quieres hablar? — Entre más rápido pasara el trago amargo mejor.
—Ciara, ¿por qué no me avisaste? —
Me cuestiono nuevamente, y allí, estalle.
—¿En serio quieres que te diga por qué? —Casi se lo grité, pero recordé que Ethan estaba dormido. — Primero, no me conoces como yo tampoco te conozco, dormir juntos esa noche fue un error y lo sabes, tuve miedo ¿De acuerdo? No tenía idea de la clase de persona que eras y sabía que el error era más mío que tuyo, tuve miedo de que me dijeras oportunista, loca o que intentaras quitarme a Ethan, yo…nunca, nunca antes de esa noche, había bebido, bailado o siquiera había besado a un chico, siempre creí ser una persona inteligente y lo que paso esa noche…no fue fácil admitir que me equivoque, realmente esa noche es algo que me va a perseguir el resto de mi vida. Me acosté con un desconocido, un completo desconocido…no tienes idea de lo mucho que sufrí por equivocarme, no quería volver a verte para no recordarme a mí misma lo estúpida que fui…yo, lamento no haberte dicho nada, realmente tenias derecho a saberlo, y ese es otro error con el cargare el resto de mi vida — admití con lagrimas en los ojos.
—Ciara, yo realmente lo siento — afirmó mientras se llevaba nerviosamente las manos al cabello. — En serio lo siento mucho — se disculpo de nuevo, con la misma mirada con la que disculpo esa mañana siguiente después de dormir juntos.
—Como ya te dije pensaba decírtelo. Cuando Ethan cumpliera seis pensaba llevarlo a Nueva York y presentártelo — le dije. Me sentía entre apenada, dolida y confundida.
—Mis padres y hermanos ya saben de Ethan, quieren conocerlo —
Informó sin más.