—El mundo conspira para que tú y yo estemos juntos. —volvió a decirme al oído y yo me estremecí. —así preciosa, así quiero verte entre mis brazos. Luego llamo a la mesera y pidió lo que quedaba de mi comida para llevar, dejo una más que generosa propina y salimos, el me llevaba tomada de la cintura y en un movimiento saco de mi bolsa las llaves del auto.
—Yo conduzco —me dijo mientras me daba la bolsa de la comida, pero algo se alteró en mí.
—No —le respondí. —Es mi auto y yo lo conduzco. Me empujo hacia la puerta del copiloto y me dio un pequeño beso...