—La última vez que vieron a Ággelo fue en tu habitación y no ha salido de aquí ¿Algo para decirme, Aria?
Levanto la vista en dirección a mi madre mientras termino de tejer una bufanda blanca muy bonita.
—Lo vi salir por la ventana. Se fue volando, creo—me encojo de hombros y continúo tejiendo con gran concentración.
Mi madre me quita el tejido y yo la miro, frustrada.
—¿Lo mandaste con el resto de las almas, Aria? ¡Aria mírame a los ojos, deja de ponerlos en blanco cada vez que te hablo! —Perséfone da un paso hacia adelante.
—Puede que lo hice —me miro las uñas, admitiéndolo. Vuelvo a mirarla...