Capítulo 11.
—Tu chaqueta, despistada.
Estaba dirigiéndome a mi clase de Biología en cuanto Maddy se cruzó en mi camino con una sonrisa de oreja a oreja, tendiéndome mi chaqueta. Le devuelvo la sonrisa y la tomo, extrañada por su contagioso buen humor.
Observo la chaqueta roja que me había olvidado una vez en la cafetería y siento el olor a un perfume distinto al mío. Seguro ella la ha utilizado sin pedirme permiso, aunque eso no me molesta en absoluto. Ella puede tomar cualquier prenda mía si se le apetece y lo sabe.
Si no frenaba a tiempo, seguro me la hubiese llevado puesta.
—¿Se puede saber dónde has...