MEDIOEVO EUROPEO, AÑO 1400
El terciopelo rojo de su vestido eriza su piel mientras su esclava ata las cintas sedosas de su espalda. Se observa en el espejo y jamás se ha visto tan hermosa con una tiara y unos aretes a juego que pesan a morir.
Las velas la iluminan en la plena oscuridad de su gigante aposento.
—Gracias Maddy —le agradece Aria a través del espejo.
Su esclava da un paso hacia atrás con sus manos entrelazadas contra su muslo y asiente, agachando la mirada.
—Está usted muy preciosa, mi señora —le dice la joven pelirroja, con una cálida sonrisa.
—Tenemos la misma edad Maddy, no me hagas...