—Te deseo nena, con locura pero hoy no voy a besarte, ni siquiera voy a tocarte más de lo que lo he hecho, tengo suficiente de ti por hoy, eres embriagadora Asier, podría volverme adicto a ti —respira sonoramente, cierra sus ojos privándome de ellos y lo escucho contar— uno, dos, tres, cuatro, cinco... —vuelve abrir los ojos.
Matt se acerca nuevamente a mi boca, automáticamente mis ojos se cierra, pero el beso no llega, siento como une sus labios a la comisura de los míos de forma tierna y cálida para luego dejar otro en mi frente, rodea mis hombros con sus fuertes brazos atrayéndome hacia sí, puedo sentir...