Sus piernas bien formadas, grandes y gruesas son mucho más de lo que esperaba, su abdomen, sus brazos tensándose mientras continua moviendo la toalla sobre su cabello, cuando contemplo a su rostro tiene esa sonrisa pícara en la cara, sus ojos brillan con picardía y diversión, se ha rebajado el candado por lo que ahora sus labios se ven un poco más, son de un rosado intenso, carnosos y están ligeramente húmedos.
Al notar que estoy mirando sus labios, estos se ensanchan en una sonrisa más amplia, luego de unos segundos de mirarlo como si nunca en mi vida hubiese visto a un hombre en bóxer, lanza la toalla sobre...